Tres Días en el Lago Atitlán

Dejamos la población de Chichicastenango un viernes por la mañana después de conocer el mercado indígena más famoso de Guatemala. Abordamos una camioneta que nos lleva hasta Los Encuentros y desde ahí hacemos combinación con otra en dirección a Panajachel. Un par de horas después, el Lago Atitlán aparece por la ventanilla del autobús como una mancha azul franqueada por tres enormes volcanes. Desafortunadamente vamos tan apretados que no somos capaces de tomar una foto decente hasta que llegamos a destino.

Finalmente nos detenemos frente al Parque Central de Panajachel y caminamos por una avenida hasta la orilla del lago. Nos quedamos en el Mirador Santander durante casi una hora observando el paisaje que casi parece imposible. Si bien el cielo está bastante nublado, los volcanes Atitlán y San Pedro se alcanzan a ver en el horizonte.

Panajachel ha sido desde la década de los 60’s la meca del movimiento hippie en Guatemala. Terminada la Guerra Civil, el turismo volvió al país y hoy en día el sitio es considerado como una de las principales localidades turísticas junto con Antigua y Tikal. Como nosotros no hemos definido dónde pasar la noche, decidimos comer algo y partir hacia San Marcos la Laguna.

A diferencia de Panajachel, San Marcos resulta un pueblo mucho más tranquilo en donde hay decenas de sitios de meditación, institutos culturales y hoteles ecológicos. Cuando llegamos, somos los únicos en el muelle y decidimos relajarnos ahí aprovechando que el cielo parece despejarse. Más tarde damos una vuelta por los alrededores y decidimos quedarnos ahí: un sitio tranquilo es lo que necesitamos después de nuestros primeros y ajetreados días en Guatemala.

Antes del anochecer comienza a llover y a medianoche parece ya que el cielo está a punto de caerse: una tormenta eléctrica apenas nos deja dormir y se encarga de convertir todas las calles del pueblo en caminos de lodo. Afortunadamente, por la mañana conseguimos partir y nos dirigimos hacia nuestro siguiente destino.

Todos los trayectos entre las poblaciones de lago los hacemos en lanchas que funcionan como el transporte público del lugar. Tienen horarios más o menos establecidos y son la manera más rápida para viajar. Así, en unos quince minutos llegamos a San Pedro la Laguna, donde damos una vuelta y decidimos partir al no encontrarle mucho atractivo a la localidad. Hemos leído que se trata de un destino popular para ir de fiesta y nosotros no tenemos ganas más que de relajarnos frente al lago. Volvemos al embarcadero y tomamos la primera embarcación hacia Santiago de Atitlán.


Ubicada entre los volcanes Tolimán y San Pedro, la localidad de Santiago es la más grande de todo el lago. Aquí la cultura maya está fuertemente arraigada en la vida diaria de la población, y muchos locales aún llevan la vestimenta tradicional del pueblo Tz’utujil. Como el clima no parece mejorar, decidimos pasar la noche y al día siguiente partir hacia nuestro siguiente destino y –¿por qué no decirlo?- el sitio que más ansiamos conocer en este viaje: Antigua Guatemala.

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