La Ciudad más Bonita de Guatemala

Después de pasar tres días en el Lago Atitlán que se caracterizaron principalmente por el cielo nublado y las tardes de tormenta, nos dirigimos hacia el plato fuerte del viaje por Guatemala: la ciudad de Santiago de los Caballeros (mejor conocida como Antigua). Sin embargo, antes de llegar a destino debemos hacer una escala en Escuintla. A bordo de la camioneta conocemos a un señor que no habla más que de lo peligroso que es aquella ciudad e incluso se ofrece a acompañarnos hasta que abordemos el autobús hacia nuestro destino final.

Primeras imágenes de Antigua

Después de un par de horas viajando por el verde más intenso de las selvas guatemaltecas, bajamos en Escuintla y la primera impresión no es nada buena: militares por todos lados y un ambiente bastante tenso. Se trata del departamento con más alto índice de criminalidad en el país, y el único sitio hasta ahora en el que nos hemos sentido inseguros durante el viaje. Afortunadamente nuestro acompañante conoce bien la ciudad y en menos de diez minutos estamos yendo -ahora sí- hacia Antigua.

La terminal de autobuses de Antigua

Después de encontrar un hostel donde dejar las cosas, nos dirigimos hacia la postal más famosa de la ciudad: el Arco de Santa Catalina. Llevo años soñando con caminar por las calles de esta ciudad y ahora que finalmente estoy aquí, no puedo evitar sentirme emocionado.

Resulta que, durante los últimos años del Siglo XVII, el creciente número de monjas en el Convento de Santa Catalina hizo necesaria una expansión de las instalaciones hacia un edificio nuevo al otro lado de la calle. Dado que las internas no podían tener contacto con la gente de la ciudad y la alcaldía se negó a cerrar la calle, se inició la construcción de un arco que con el paso del tiempo se ha convertido en icono de Guatemala.

Al fondo: el Volcán Agua

El mismo tono amarillo que cubre al Arco de Santa Catalina se repite también en otros monumentos históricos de la ciudad. Caminando hacia el norte por la Quinta Avenida (de Antigua, claro está) se llega a la Iglesia de La Merced. Inaugurada en 1767, es uno de los edificios del estilo Ultrabarroco que caracteriza a las ciudades coloniales de Centroamérica y el sur de México. La Catedral de San Cristóbal de las Casas en Chiapas es otro famoso ejemplo de esta arquitectura.

En 1773 una serie de terremotos causó tal destrucción en Santiago de los Caballeros que se decidió trasladar los poderes de la Capitanía General de Guatemala a la localidad de Nueva Guatemala de la Asunción (hoy Ciudad de Guatemala). En Antigua, los daños de aquel desastre natural siguen siendo evidentes -por ejemplo- en la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen.

Volviendo al famoso tono amarillo de la ciudad, llegamos al Tanque de la Unión: un lavadero público inaugurado en 1853 que sigue siendo utilizado por los locales de la misma manera que durante los días de la colonia española. Con el volcán Agua de fondo y el Convento de Santa Clara a un costado, este sitio es otro de los motivos por los que terminaríamos pasando más de una semana en esta hermosa ciudad.

El Tanque de la Unión

El estilo barroco de Antigua vuelve a hacer una aparición estelar en la Iglesia de San Francisco el Grande. Si hubiera estudiado Historia del Arte sabría que las columnas enroscadas del templo en realidad se llaman columnas salomónicas y tienen su origen en la creencia de que así eran las columnas del Templo de Salomón en Jerusalén. Como aquello no sucedió, me remito a los folletos informativos para aprender a descifrar los edificios y su historia.

 

El cielo amenaza con lluvia y nos dirigimos a la plaza central. Ahí se encuentra la Catedral de San José, cuya historia también está marcada por los movimientos sísmicos de la ciudad y alberga en su interior la cripta del conquistador Pedro de Alvarado. Si bien no nos pareció el edificio más impresionante de la ciudad, pasar un par de horas en el parque central merece la pena para ver algo de la vida diaria en Antigua.

 

Un viernes por la mañana decidimos dejar el casco histórico y subir al Cerro de la Cruz. Sin ser una colina demasiado alta, es el punto ideal para hacer fotografías panorámicas de la ciudad. Es tradición que los locales acudan hasta el punto más alto para conmemorar la Ascensión de Jesús, y por eso fue colocada en 1930 una cruz que desde entonces ha formado parte de la típica postal de Antigua.

 

Después de viajar hasta la Ciudad de Guatemala para despedir a Gogo en el aeropuerto, vuelvo solo a Antigua y me dedico a recorrer sus calles ya sin ningún objetivo específico. Paso mucho tiempo en cada sitio y por la tarde me quedo escribiendo y editando fotografías en un café de la plaza central. A los diez días de haber llegado, comienzo a pensar en un destino que no tenía planeado originalmente. Pero antes, un poco de aquellos paseos por Antigua.

Ahora sí: ¡El Salvador, ahí voy!

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